Las 5C del Javeriano y Javeriana

Queremos mostrar a un Jesús encarnado  en una Iglesia viva y portadora de esperanza que se nutre de una fe práctica.Somos una comunidad de amigos y amigas en el Señor que, inspirados en Ignacio de Loyola, queremos encontrar a Dios en el mundo, discernir su voluntad y llegar a las nuevas fronteras entre el Evangelio y la sociedad a través de nuestro testimonio de Javerianos competentes, compasivos, comprometidos, conscientes y creativos.

La educación jesuita se siente llamada a trabajar por la salvación de todas las personas, es decir de la sociedad. Lo que se pretende, es ayudar  a la persona a formarse de modo integral, la educación jesuita solo puede ser una educación, para toda la vida.

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En educación tratamos que al término de cada etapa la persona haya adquirido las competencias que son razonables y deseables para esa etapa. Ser competente significa no defraudar a otros que buscan los buenos servicios de esa competencia. Cuando decimos que un médico, un abogado, un ingeniero, un electricista o un maestro son competentes, decimos que nos podemos fiar de su capacidad profesional y que es capaz de dar el servicio de calidad que se espera de él. Por el contrario el incompetente es un fraude y su incapacidad produce males: un aviador estrella el avión, un maestro deseduca y un médico mata.

El uso de una competencia es ambiguo: una persona muy competente puede usar sus habilidades y profesionalidad para construir o destruir, para explotar o servir, para actuar con verdad o falsedad, para dar vida o matar. Por eso no basta formar personas competentes, sino que se requieren las otras 4 Cs para que la formación sea de calidad.

Un estudiante Javeriano es: Competente

Personas que entienden la vida como un don y agradecen su dimensión de gratuidad. Personas que se reconocen como invitadas a ser co-creadores responsables de sí mismas y de su mundo; llamadas a cuidarlo y mejorarlo y a hacer el bien. Personas que desarrollan conscientemente su libertad para decidir y usarla responsablemente. Personas que reconocen la dignidad de las otras personas. Que aman la propia realización y la de los otros. Que entienden que los demás no son objetos suyos, sino personas igualmente llamadas a realizarse en un “nosotros” que los incluye. Personas que reconocen como su sentido y razón de ser a Dios-Amor, que nos crea a su imagen y semejanza y es origen y sentido de la vida: de la que recibimos y de la que construimos libremente. 

Esta persona consciente se sentirá llamada a mirar el mundo, la realidad, con los ojos de Dios, descubriendo la bondad y la belleza de la creación y de las personas; pero también los lugares de dolor, miseria e injusticia.

Un estudiante Javeriano es: Consciente

Amar al prójimo como a ti mismo significa que no sólo reconocemos y amamos nuestra vida, sino también reconocemos y amamos la vida del otro como la propia y nos solidarizamos con su privación. Significa que somos cuidadores de los demás y corresponsables (como reclama Dios a Caín).

 

En la hermandad y amor nos encontramos con Dios. Por eso S. Ignacio busca y pide que podamos “en todo amar y servir”. Vivir eso es vivir con el Dios de Jesús, Padre y Madre que nos hace hermanos. Un mundo sin esta dimensión floreciente es un infierno donde unos para otros somos lobos (“Homo homini lupus”, Hobbes).

Un estudiante Javeriano es: Compasivo

Con la vida y con la humanidad. Comprometidos con la solución de los problemas que aquejan a la humanidad de nuestro tiempo. Esto, junto con los rasgos anteriores, se contrapone al individualismo egoísta que sólo va a lo suyo, sin importarle los males de los demás. A la compasión el compromiso le añade actuación con visión de la realidad, la comprensión de las causas de los males, la construcción de instituciones y estructuras de valor. 

 

Este misterio de la vida es el alma de nuestra educación que busca formar hombres y mujeres “para los demás” y “con los demás”. Ese es el misterio de El Resucitado que por dar su vida no la pierde, sino que la gana y nos dona por amor y nos invita a hacer nuestro ese camino. Los conscientes, competentes, compasivos y comprometidos potencian su profesión con su espiritualidad y su espiritualidad se potencia con la competencia profesional y capacidad de transformar y construir un mundo más humano.

Un estudiante Javeriano es: Comprometido

Ricos en originalidad, flexibilidad, visión futura, iniciativa, confianza, amantes de los riesgos y listas para afrontar los obstáculos y problemas que se nos van presentado en la  vida escolar y cotidiana, además  nuestra formación integral nos ofrece herramientas para la innovación, favoreciendo potencialidades y consiguiendo una mejor utilización de los recursos individuales y grupales dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. 


Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que una educación creativa es es una educación desarrolladora y autorealizadora, en la cual no solamente resulta valioso el aprendizaje de nuevas habilidades y estrategias de trabajo, sino también el desaprendizaje de una serie de actitudes que en determinados momentos nos llenan de candados para ser creativos o para permitir que otros lo sean. Esa es la educación transformadora que estamos recibiendo hoy en día.

Un estudiante Javeriano es: Creativo